Alrededor de la mesa estaban sentadas Mariela Alderete, su marido y sus dos hijas, una de ellas de 11 meses. Comían unas pizzas y charlaban. La más pequeña había agarrado el borde de una porción y lo mordía animadamente. En cuestión de segundos se dieron cuenta de que no podía respirar y que comenzaba a ponerse morada. "Fue desesperante. Mi marido la agarró y comenzó a golpearle la espalda, pero no soltaba nada. De repente me miró y se desvaneció", relata Mariela. Sin pensar ella introdujo dos dedos y sintió algo atascado en la garganta. Trató de sacarlo, pero como no podía, lo empujó. "Comencé a sentir que la nena respiraba otra vez. Después fuimos al médico y nos retó: nos dijo que nunca hay que meter los dedos en la garganta porque pueden obstruirse los pulmones. Pero en ese momento una no sabe qué hacer", reconoció.

Estos accidentes caseros son de los más frecuentes. Contrario a lo que se piensa, Carlos Mariotti, jefe del servicio de endoscopía del Hospital de Niños, explica que si notamos que si el menor se ha atragantado con algo, pero puede respirar aunque sea con dificultad, es mejor no tocarlo; hay que tranquilizarlo y acudir a una guardia.

"Muchas veces, al meterle los dedos o golpearlo para que largue lo que tiene atorado terminamos impactándolo más y cerrando las vías respiratorias", explica el médico. Los primeros auxilios pueden aplicarse en caso de que el niño no respire, o sea, que no llore ni le salga la voz.

La edad en la que corren más peligro es desde los 11 meses hasta los 5 años, época en la que los chicos exploran con la boca. "Hasta los tres años es más frecuente que aspiren y el elemento se les vaya a los pulmones o quede alojado en un bronquio. Hasta los cinco pueden tragar cosas más grandes y pesadas que se atoran en el esófago", detalla.

El ranking de los objetos más peligrosos lo encabezan las monedas, le siguen las puntas de lapiceras (que los niños desenroscan con paciencia), botones, aritos, pedazos de juguetes y todo tipo de semillas y legumbres.

En un frasco, Mariotti y su equipo conservan cada una de las piezas. También se ven clavos, un alicate, un alfiler de gancho y hasta una llave. "Un día sacamos un foquito de esos que vienen en el celular que un nene de dos años le había tirado adentro de la boca a su hermano de seis meses", cuenta Mariotti. Como esa, tiene muchas anécdotas. Como la de un chico que por miedo de avisarles a los padres mantuvo durante varios meses una moneda en el esófago. "Había dejado de comer cosas sólidas. Recién ahí hicieron la consulta y descubrimos la moneda", reveló.

"Por mes hacemos casi 30 endoscopías. Se trata de uno de los accidentes más comunes y que sucede en segundos", enfatiza. El especialista aconseja estar alertas si el niño está sano y de repente manifiesta algún síntoma, como tos violenta, babeo o voz ronquecina.

PRIMEROS AUXILIOS
Mayores de un año

En caso de que no respiren (no hablan ni lloran) hay que apretar desde atrás, presionando la parte baja de las costillas, justo arriba del ombligo. Se llama maniobra de Heimlich y sirve para desobstruir el conducto respiratorio. Si el chico está desmayado se puede hacer lo mismo en el piso.

PRIMEROS AUXILIOS
Menores de un año

Si el bebé no respira hay que darlo vuelta y golpearle la espalda inclinándolo hacia abajo. También golpearle el esternón con cuidado de no quebrarle las costillas. Sólo si se ve el elemento en la garganta se puede introducir el dedo para quitarlo. Si no está a la vista es mejor no hacerlo, porque podría atorarse más.

ALGUNOS CONSEJOS
Para quienes cuidan de tus hijos

Mariana Perdomo, escritora de about.com (guía sobre bebés y crianza), recomienda mandar a la niñera a un curso de primeros auxilios. Entre los consejos que envió especialmente para LA GACETA figuran: dejar números y direcciones de emergencia que puedan necesitarse, explicarle lo que el niño tiene permitido hacer y lo que no debe hacer; decirle que se mantenga lejos de la cocina, y que si tiene que entrar, lo haga sin el niño. Y aclararle qué preferís que tu hijo haga mientras no estás en casa.